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Sobre Re-conociendonos
Ay, concededme la locura, poderes divinos!¡ La locura, para que, al fin, acabe por creer en mí mismo! ¡Enviadme delirios, convulsiones, horas de claridad y de oscuridad repentinas; espantadme con estremecimientos y ardores que no haya experimentado jamás mortal alguno; rodeadme de estrépitos y fantasmas; dejadme aullar y gemir y gatear como una bestia, siempre que de este modo consiga la fe en mi mismo!
Nietzsche, Aurora
Nos importa tu opinión.

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