Re-latos de Basi (3): QUE VEO DE POSITIVO EN MI ENFERMEDAD
- 2 abr 2017
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Todos sabemos lo chungo que estamos cuando nos da un brote; el miedo que pasamos por si nos tienen que ingresar otra vez o pensar que nuestros familiares y amigos nos tienen que soportar otra vez con nuestros delirios o alucinaciones, con nuestros problemas y comidas de coco. ¿Habéis pensado la paciencia y la mano izquierda que se requiere para tratarnos cuando estamos chungos, en plena crisis?
Las personas que nos rodean y nos conocen minimizan un poco las situaciones y me imagino que pensarán: “vaya, ya está éste con otra crisis” o “pobretico, con lo bien que estaba y mira ahora”. Lo de pobretico me da mucha rabia porque pena, la justa.
Todos los que estamos hoy aquí conocemos la enfermedad y nos cagamos mil veces en ella porque por esa razón precisamente estamos en este taller, y no trabajando o estudiando, dependiendo de nuestra edad, preferencias o circunstancias.
Pero habéis pensado o le habéis dado alguna vez la vuelta a la tortilla. Imaginaros que somos personas “normales”, la mayoría con nuestros estudios o con nuestros trabajos y por qué no, algunos hasta con nuestra familia. Nuestra familia propia, nuestro núcleo familiar. Estaríamos mejor o peor que ahora con todos nuestros problemas; que no son pocos y no los minimizo. Pues ¿quién sabe? Situaciones hay mil, tantas como personas y circunstancias.
El “y si…” no es bueno aplicarlo a nuestros casos. El “porque sí, sí.” Porque nos evita sufrimiento y comidas de tarro. Estamos así, nos ha pasado esto, pues vamos a llevarlo lo mejor posible, con nuestro tratamiento; en nuestro caso la medicación, las visitas periódicas al psiquiatra, al psicólogo si nuestro problema lo requiere y la asistencia a este centro para tener unas rutinas diarias y unas relaciones personales y sobre todo para no perder el contacto con la realidad y con el mundo que nos rodea.
Dicho esto, yo no tengo que fichar en ninguna empresa para que me exploten, dispongo, con mi modesta pensión, de un dinerico para poder emplearlo en lo que me apetece en cada momento. Más importante que el dinero, a mi entender, es el tiempo libre que dispongo para emplearlo en lo que quiera una vez cumplidas mis obligaciones. Puedo leer, pasear, estar con mis amigos, escuchar música, hacer deporte, (lo que cada uno quiera poner aquí según sus preferencias) a unas horas y en unos días en los que la mayoría de la gente está trabajando o descansando por haber trabajado. En esta sociedad, ahora mismo y como están las cosas, me considero un privilegiado. Que me he perdido muchas experiencias y satisfacciones por no tener una vida “normal”(aquí hablo de familia y trabajo) pues sí no lo niego. Pero os habéis preguntado por la gente que está peor que nosotros. Que la hay y mucha. En mi último ingreso en el Santa Lucia coincidí con una inglesa que estaba ingresada por intento de suicidio. Y me decía chapurreando ella un poco de español y yo un poco de inglés: “cuando estés nadando en la mierda piensa en la gente que está buceando en ella” Es decir que, estemos como estemos siempre habrá gente que estará peor que tú. Para unos será consuelo y para otros no, dependiendo de la fase de la enfermedad en la que estéis, pero es lo que hay.
En algún sitio he leído u oído que no sabemos apreciar las cosas hasta que las perdemos. Pues apreciemos que estamos vivos, que respiramos, que podemos andar, que podemos disfrutar comiendo y bebiendo, viendo una peli en casa, hablando o estando con nuestros amigos o familiares; apreciemos ahora esto porque a lo mejor mañana ya es tarde y no sabemos cómo nos vamos a recuperar del próximo ingreso. Dios y las pastillas mediante.
BASI JORQUERA 26-10-2016
















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