Cómo ser un buen psicótico: una guía básica // Redacción de Mad in América Hispanohablante
- 9 may 2018
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Este texto es una adaptación del original “A simple guide to how to be a good psychotic”, publicado por Recovery In The Bin (La recuperación a la papelera ), un grupo de supervivientes del sistema de salud mental y personas afines, crítico con el modelo neoliberal de recuperación.
Cómo ser un buen psicótico: una guía básica
Cómo evitar el diagnóstico
No seas un varón joven, sin estudios superiores o sin recursos económicos
No vayas a la cita con el psiquiatra con ropa que te identifique con alguna tribu urbana.
Si te preguntan si escuchas voces, responde “sí, la tuya”, y nunca respondas “¿tú también has escuchado eso?”
Niega que tu madre te haya querido demasiado, o que te insistiese mucho en el uso del orinal.
No tengas ni menciones cualquier aspecto espiritual de tu vida, o si tienes que ser religioso, que sea de la manera más moderada posible, y jamás lleves contigo una biblia. No le cuentes a nadie que escuchas la voz de dios, a menos que sea la del dios que aprueba el Estado. Tampoco le digas a tu psiquiatra que ya no necesitas seguir viéndole porque te han hecho un exorcismo.
No te quedes mirando fijamente a tu psiquiatra/psicólogo, pero mantén el contacto visual.
Sé un buen actor.
Si eres mujer, no te vistas de negro ni de rojo, ve siempre bien peinada, no te afeites la cabeza o lleves el pelo demasiado corto, maquíllate pero no mucho, nunca lleves churretones de maquillaje ni manchas en la ropa.
Si eres hombre, no te dejes la barba como la de Jesucristo (incluso aunque seas Jesucristo).
No quemes tu casa (este es un consejo bastante bueno en general).
Cómo cambiar de diagnóstico
Como probablemente te van a poner algún tipo de diagnóstico, es importante no olvidar que el que te adjudiquen va a depender de lo que le cuentes al psiquiatra.
Si prefieres bipolar, deja caer que has pasado largos periodos de tiempo de bajón.
Si sospechas que te van a diagnosticar de Trastorno Límite la Personalidad (TLP), intenta conseguir en su lugar uno de bipolar.
Para las mujeres: no os enfurezcáis o seréis diagnosticadas de TLP (y si lo sois, recordad que las alucinaciones reales son de lunes a viernes y las pseudo alucinaciones los sábados y domingos).
Si te dicen que eres demasiado inteligente para tener psicosis, prepárate para recibir un diagnóstico de trastorno orgánico.
Qué hacer y qué no hacer para ser un buen psicótico.
No hables con otros sobre tus experiencias. Esto podría llevarte al tipo de insights o de solidaridad que la psiquiatría se encarga de prevenir.
Si perteneces a una etnia minoritaria, eres joven y tienes un diagnóstico de psicosis, HAZ TODO LO POSIBLE para evitar ser detenido por la policía. Tu vida puede depender de ello.
Todos tus problemas físicos están, por supuesto, en tu imaginación, especialmente si tienen que ver con la medicación que tomas. Nunca digas que tus síntomas podrían ser cáncer, y si tienes cáncer, ten en cuenta que el oncólogo va a tener que comprobarlo personalmente.
No tengas ningún tic nervioso en ninguna parte de tu cuerpo, especialmente en la cara.
Si te preguntan por los efectos secundarios y no puedes fingir que no tienes ninguno, dí que merecen la pena en comparación con los beneficios que te aporta la medicación.
Para demostrar que tienes capacidad para pensar, muéstrate de acuerdo con todo lo que se diga y se haga en relación a tu medicación.
Di que lamentas mucho haber tomado muchos tripis o haber fumado canutos, incluso aunque nunca lo hayas hecho.
Si eres mujer, di que quieres casarte y tener hijos cuando te recuperes. Pero si tienes hijos menores de 18 años, ESCÓNDELOS.
Agradece a la enfermera que te pincha la medicación inyectable y alaba lo bien que lo hace.
Si estás tutelado, no pretendas formar parte de las decisiones importantes de tu vida
Si la inyección te deja noqueado el resto del día, ponte el despertador para darle las buenas noches a tu familia, para que crean que has estado despierto todo ese tiempo.
Nunca defiendas teorías conspiratorias, ni hables de organismos estatales, física cuántica, viajes en el tiempo o dimensiones múltiples. Eso sí, asegúrate de saber quién es el presidente del Gobierno.
No aludas a los intereses ocultos del Gobierno, las grandes multinacionales o la Monarquía.
Nunca hables de lo que sientes con que haya personas horribles en el Parlamento tomando decisiones sobre tu vida, y que salga por la tele, la radio o las redes sociales.
No hables de la injusticia y del desamparo, sobre todo si duermes en tu coche.
Si no tienes casa, da gracias por la medicación y la terapia y no pidas tener una casa.
No insistas en que los del PP te quieren muerto.
NADIE TE ESTÁ PERSIGUIENDO, ¿VALE?
Si eres hombre, no te enfurezcas ni hables de que te sale leche de las tetas.
Si fumas, ponte parches de nicotina para las citas médicas y nunca hagas referencia a los efectos secundarios extrapiramidales.
Dile al equipo que te atiende que cuando estés mejor quieres trabajar de jardinero o en una cadena de montaje en un centro especial de empleo, o que quieres dedicarte a dar charlas sobre recuperación a nivel internacional.
Di que quieres formar parte del porcentaje de personas que vuelven a tener un empleo o que retoman sus estudios, e intenta que tu familia y/o pareja te apoyen económicamente, para que tu plan parezca lo suficientemente sólido.
Nunca te quejes de estar sufriendo abusos o siendo acosada, aunque te esté sucediendo, ni hables de la mierda de tratamiento que dan en el sistema de salud.
Mantén tu pasión por la música heavy.
Olvídate de entrar en programas de atención temprana si tienes más de 25 años, has estado psicótico antes, o no quieres conseguir un trabajo, ¿o es que quieres arruinar sus resultados?
Di que te encanta cuidar de las plantas y cocinar.
No escribas en las paredes o dañes la habitación de aislamiento.
No preguntes a los profesionales si te están echando algo en la comida o poniéndote haloperidol en el zumo.
Recuerda asentir enérgicamente cuando escuches a los profesionales de salud mental hablar sobre cómo la clorpromazina permitió que los locos salieran de los manicomios.
No hables demasiado rápido. No hables demasiado lento. Muéstrate de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Habla únicamente de lo bondadosa y generosa que es la gente contigo. Sonríe.
No hagas mucho de nada: hablar, gritar, estarte callado, compartir una realidad alternativa, sentirte paranoico, etc. Si el equipo que te atiende te parece perverso y demoníaco, cállatelo.
No tengas un hacha o una taladradora, y si se produce un homicidio en tu ciudad, asegúrate de ponerte la camiseta de ”no fui yo”.
No vayas a urgencias en el coche de la policía.
Sigue siempre los consejos de tu psiquiatra y nunca te hagas amigo de otros psicóticos (ellos tienen sus propios problemas, ya sabes).
Recuerda que las bebidas calientes, los paseos, los libros para colorear y el macramé SIEMPRE evitan las crisis.
Puedes airear tu opinión sobre los psiquiatras rusos estalinistas en clase de historia, pero nunca digas lo que piensas sobre el sistema de salud mental.
NUNCA digas que la genética es eugenesia (y si eres hombre, nunca digas que la disfunción eréctil iatrogénica es una castración química).
Duerme SIEMPRE en la bañera, tal como te recomienda tu terapeuta ocupacional
Vete a la cama a la hora que te diga tu terapeuta ocupacional.
Nunca vayas desnudo a la cita con el médico, aunque te lo haya pedido el presidente del Gobierno.
RECUERDA: voces fuera de la cabeza = psicosis, voces dentro de la cabeza = no son voces reales. Nunca afirmes que las personas con diagnóstico, incluida la psicosis, escuchan voces tanto fuera como dentro de la cabeza.
MUJERES: no vistáis rojo o negro, peinad siempre vuestro pelo, no os lo rapéis o lo llevéis muy corto, llevad maquillaje pero no mucho, pero si estáis en crisis, no llevéis maquillaje o significará que lo estáis fingiendo (está pendiente de publicación el libro de Janssen con consejos de maquillaje).
Cuando tengas un cuchillo en la mano, asegúrate de cortar un trozo de pastel enseguida, para evitar que la gente de alrededor comience a gritar que hay un loco suelto.
Nunca menciones el trabajo de Joanna Moncrieff a tu psiquiatra ni la terapia cognitivo-conductual a tu psicólogo.
Gestionar a tu equipo de salud mental
ELIMINA el sarcasmo de tu repertorio comunicativo (vamos a entrar en un programa de protección de testigos tras la publicación de este panfleto).
Si apoyas la diversidad y piensas que las diferencias no deberían ser factores de discriminación, ABANDONA ESA CREENCIA, porque empujará a los trabajadores de salud mental a defender con ahínco su sistema fijo de creencias delirantes y a prescribir más y más medicación hasta que se sientan mejor.
Si quieres tomar Abilify pero no tienes sobrepeso, PONTE un traje de obeso en la próxima cita con el psiquiatra.
NO INTENTES explicar cómo has llegado hasta aquí ni utilices metáforas para describir tus experiencias internas al personal del hospital. Recuerda, si pueden entenderte eres tratable, y si no pueden entenderte, estás enfermo.
No te rías a menos que un profesional lo haga primero -entonces podrás reirte, pero tampoco mucho-. Sólo los profesionales saben qué es divertido, pero no sonreir nunca es un síntoma negativo.
HAZLES SABER a los profesionales que eres sensible y te estresas fácilmente.
NO les digas a los profesionales que se calmen cuando decidas no tomar la medicación.
NO TE OLVIDES de que los profesionales de salud mental se asustan fácilmente de las emociones. Probablemente por eso se dedican a la salud mental.
NUNCA prevengas al personal de un genocidio neonazi inminente, y no se lo cuentes a la policía, les darás ideas.
NO SE TE OCURRA sugerir que la psiquiatría es solo el peón de un juego más grande. No menciones que en el futuro la gente verá tu punto de vista como profético.
NO le ofrezcas a tu profesional de la salud mental dialogar con las voces.
No escribas artículos.
Y RECUERDA
No eres el mesías, eres un chico malo.
La rehabilitación psicosocial es estupenda, ¿quién dijo que el cuidado en la comunidad se había acabado?
Por mucho que quieras demostrar tu recuperación, tu vida no es un anuncio de compresas: no lleves pantalones ajustados ni vayas en patines a tu cita con el psiquiatra.
Repite conmigo: la psiquiatría ha cambiado mucho desde la reforma, y cada edición del DSM es mejor que la anterior.
















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